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Colaboradora de la Libre Universidad

del Samadeva

SAMA ZEN

Meditación y artes del movimiento en meditación

Solo hace falta sentarse cómodamente y relajarse físicamente. Poco a poco, la respiración, los latidos del corazón, la circulación sanguínea se ralentizan: todos los sistemas descansan y  se regeneran.
 
Entonces ocurre otro fenómeno: la mente, frente a esta "inactividad inusual" del cuerpo físico, muestra su propia agitación, con sus pensamientos, sus recuerdos, sus proyectos, sus preocupaciones, sus sueños o sus imágenes. La mente es como una mecánica en movimiento perpetuo y  generalmente nos identificamos a ella…

 

Cuando el meditador  remarca todo esto, es porque ha despertado en él una parte de su mente que observa todo lo que sucede a una cierta distancia; él ha accedido a otra instancia interior, que llamamos el "yo consciente", que constata y observa, simplemente.

La fuerza tranquila

Habiendo descubierto en él a ese "yo consciente" que constata y observa todo lo que sucede en la meditación, el meditador comprende que también puede observar todo lo que sucede en su vida: sus palabras, sus actitudes, sus acciones (y reacciones), sus sensaciones y, por supuesto, sus pensamientos, estados de ánimo, emociones y sentimientos. Se da cuenta de que, al igual que en la meditación, el simple hecho de observar es una fuente de calma y fuerza.

 

Lo que habrá experimentado como observador, como "yo consciente", durante la meditación, también puede aplicarlo a su vida cotidiana. Esto le permitirá a veces tomar  una cierta distancia delante  personas y situaciones desagradables: esto lo llamamos desidentificarse. En el caso de situaciones agradables, podrá disfrutarlo de forma más consciente. Se sentirá más tranquilo y más dueño de sí mismo y por lo tanto más fuerte frente a cualquier situación: sentirá en él "la fuerza tranquila".

La meditación es el arte mayor del ser humano

Krishnamurti

Ser verdaderamente uno mismo

Con la práctica de la meditación, ocurrirá otro fenómeno: el meditador se dará cuenta, como observador y "yo consciente", de que la mente con sus pensamientos puede calmarse para dejar espacio al silencio e incluso para el vacío del pensamiento. Estas experiencias de silencio interior serán para él  los momentos de mayor calma y mayor regeneración. El meditador tendrá la impresión de "volver a casa", de sentirse realmente en casa, de ser realmente él mismo: momentos reales de intensa felicidad. Así es como se hace la meditación, dos veces al día durante 20 minutos, el momento más íntimo de encuentro con uno mismo y en contacto, en sí mismo, con las fuentes del amor, la serenidad,  la alegría y claridad.

Meditación en movimiento

Ciertos movimientos también pueden favorecer la búsqueda del estado meditativo. Usamos en particular los 40 “movimientos meditativos” del Samadeva Yoga. Cada uno de estos movimientos esta en relación con un estado interior positivo particular. Nos ayudan a observar y entrar en contacto de una forma meditativa y consciente con nuestros estados habituales de impaciencia, agitación, desequilibrio… facilitando y desarrollando la adquisición de una mayor capacidad de concentración, de equilibrio y de conciencia. Se les considera zen en movimiento y cuanto más lentamente se practican mayores son sus efectos. Son tambien un medio privilegiado para descubrir el estrecho vínculo entre cuerpo, emociones y pensamiento.

Al alcance de todos

La ventaja de la meditación es que puede practicarse fuera de toda creencia; es universal y se dirige tanto al creyente como al ateo, porque no obliga a ninguna adoración, ninguna sumisión.

Como la meditación no es fácil, es necesario abordarla con gran seriedad y perseverancia. El meditador se dará cuenta de que con la práctica, obtiene cada vez una fuerza mayor para su vida diaria. La persona que practica comenzará a cambiar y el mundo a su alrededor cambiará; encontrará una gran capacidad de concentración y atención, una fuerza de carácter y una verdadera voluntad, y reducirá su nerviosismo, su agitación y su falta de control.

Esto no es un pasatiempo, sino la tarea más importante de una vida, que ningún vagabundo jamás tendrá el coraje de abordar.
Idris Lahore

Del silencio interior al misterio del ser

La meditación tiene como naturaleza profunda el silencio interior, y cuando uno no ha alcanzado ese estado, se trata de hacer un esfuerzo para inducirlo. Es en el silencio interior que  podemos entrar en las capas profundas de la conciencia, tocar el misterio de la vida y del ser, no solo por el pensamiento o a través de la emoción, sino con todo su ser.

Lou Yong (Qi Gong), los movimientos de la gran serenidad

A partir de un estado meditativo, se trata de conducir la energía Qi del infinito del espacio y de la naturaleza hacia el cuerpo. Los movimientos parecen simples y fáciles, y dan al mismo tiempo la impresión de una danza ligera y elegante. Inducen a dejar ir, a soltar, a la distensión y a la regeneración del cuerpo y del espíritu.

El aprendizaje se realiza en tres etapas. Al principio se trata de aprender a realizar correctamente los movimientos. Posteriormente se aprende a sentir la circulación de la energía Qi. La tercera etapa permite llegar a la serenidad de todos los procesos.

 

Sama ofrece clases de Qi Gong segun el método del Lou Yong tao Tö Qi de origen sino-tibetano.

Para practicar

Sama ofrece sesiones de meditación zen y una variedad de meditaciones guiadas (Meditación Original, Meditación de los Tres Sentidos, Meditación de la Compasión, etc.). A las meditaciones inmóviles, la sesiones generalmente añaden momentos de meditación en movimiento del Samadeva Yoga, y clases especificas de Qi Gong.